Mostrando las entradas con la etiqueta Criticas. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Criticas. Mostrar todas las entradas

jueves, 12 de junio de 2025

UN LAMENTABLE ERROR

 

UN LAMENTABLE ERROR

 

Para lograr la construcción del Hospital Nacional de Clínicas, primer Hospital Escuela de la Facultad de Ciencias Médicas, ya con 112 años de existencia, fue necesaria la labor mancomunada de destacados profesionales.

Muchos años transcurrieron desde conseguir un terreno adecuado para su emplazamiento y los fondos nacionales y provinciales necesarios para su construcción.

En 1882, se encargaron los planos y presupuesto, al Ing. Rafael Aranda, mientras se realizaban diferentes gestiones ante las autoridades gubernamentales.

 

 En Noviembre de 1883, el Gobierno de la Nación designó una Comisión encargada de la dirección y ejecución de los trabajos preparatorios para la construcción, la que se debía llevar a cabo, con sujeción al plano y presupuesto del Ing. Aranda.

El Presidente de la referida Comisión era el Dr. Miguel Juarez Celman, secundado por el Sr. Decano de la Facultad de Ciencias Médicas, Dr. Luis Rossi y los Académicos Dr, José Ortíz y Herrera; Rafael Piccinini y Guillermo Achaval.

 

El 14 de Febrero de 1884, el Dr. Luis Rossi le envió una nota al Dr. Miguel Juarez Celman, de la que me permito rescatar algunos pasajes, los  que demuestran el interés y el celo del Sr. Decano Dr. Rossi y la importancia del plano del Ing. Aranda, escogido como modelo, para la construcción del Hospital.

 

            “Aceptada la idea por el Excmo. Gobierno Nacional, votado por el Congreso los primeros fondos con que debían iniciarse los trabajos, la FCM encargó al Ing. Rafael Aranda la confección de los planos y presupuesto relativos y pidiéndole tuviese por base de su estudio el espléndido edificio  del Hospital de Lugo (Italia), uno de los más notables de Europa”

            “El Ing. Rafael Aranda, teniendo en cuenta las condiciones económicas del

Tesoro de la Nación y  las circunstancias en que se halla colocado el Instituto que presido,  acaba de presentar los planos de las distintas secciones del Hospital en cuestión, con los presupuestos y referencias que ya aprobados por la Facultad, pongo en manos de Usted a objeto de los fines de esa Comisión.”

            “Si esta obra se realizase, como es de presumir, no temo avanzar  la opinión de que  será ella, la primera en su género que exista en América, pues si bien es verdad que se ha modificado en algo el modelo de Lugo, por las circunstancias antes mencionadas, también lo es que el proyecto del Ing. Aranda científica y artísticamente preparado, permite el ensanche periódico del edificio, siguiendo la idea de su tipo original y que aún así, como lo presenta el Ing. Aranda, será un monumento  que honrará siempre el recuerdo del gobierno que lo levante.”

 

(Todo interesado podrá leer la nota completa, en el libro La Medicina en Córdoba, Apuntes para su Historia. Tomo II .Capítulo I, pag. 569-659. Autor: Dr. Félix Garzón Maceda).

Durante mi gestión como Directora del Museo Histórico Hospital Nacional de Clínicas (1995-2008, tuvimos el grato orgullo de custodiar los mencionados Planos.

            El mes pasado participé de una interesante actividad denominada “Café con Cultura desarrollada en el Museo Francisco Tamburini, en el Banco de la Provincia de Córdoba (BANCOR). Organizada por la Asociación Cordobesa de Coleccionistas de Autos Antiguos.

Destaco la cálida acogida de las Guías del Museo, sin embargo repitieron  el error de atribuir al Arq. Tamburini,  el diseño y ejecución del Hospital Nacional de Clínicas.

El Arquitecto italiano Francesco Tamburini, fue contratado durante la Presidencia de Julio A. Roca, como arquitecto de la Nación. Llegó al país en 1884, y fue responsable de importantes obras edilicias en Buenos Aires y ciudades del interior, nacionales y privadas. Falleció en Buenos Aires en 1890.

Si se analizan ambas fechas, 1884- 1890, de ninguna manera, se le puede atribuir al   Arq. Tamburini, la autoría del  diseño o dirección de la construcción del Hospital Nacional de Clínicas. Su construcción, desde la idea inicial hasta su cristalización e inauguración, 35 años transcurrieron y fue edificado bajo los planos del Ing. Rafael Aranda, copia y adaptación del Hospital de Lugo en Italia,

Se trata de un lamentable error que viene repitiéndose en diferentes ámbitos, quizás atribuibles a un descuido  o a  la falta de interés en el estudio de  las fuentes históricas y el respeto por el Patrimonio.

BAJAR APUNTES


lunes, 11 de mayo de 2015

REQUIEM PARA LA HISTORIA DE LA MEDICINA DE CORDOBA

El Museo Histórico Hospital Nacional de Clínicas, desempeñó un importante papel en la formación académica de los profesionales médicos de la Universidad Nacional de Córdoba. Ubicado en el seno del Hospital Escuela preservó férreamente el patrimonio científico-tecnológico cimentando las bases para el desarrollo de la medicina de Córdoba. 
Poseía en su acervo  destacadas reliquias de valor incalculable que eran pilares fundamentales para la enseñanza y la investigación. Sus proyectos con visión de futuro en busca de la vanguardia tecnológica para la difusión y extensión objetivaron la trascendencia en el tiempo de los Maestros como Pablo Mirizzi; Antonio Nores; Jorge Orgáz; Félix Garzón Maceda; Ernesto Romagosa; Maximiliano Allende y muchos otros.
Tras 14 años de trayectoria y esfuerzo ininterrumpido sus puertas fueron cerradas a partir del 1 de abril de 2009, acabando de esta manera el período de apogeo de la institución. El desalojo de su patrimonio y la diseminación de sus tesoros marcan el sombrío periodo que atraviesa, cancelando las visitas guiadas, sus cursos sobre historia de la medicina, jornadas sobre museología, así como sus ateneos, conferencias y exposiciones, significando todo esto, un verdadero atentado a la cultura de Córdoba.

Con el proyecto de “Refuncionalización” del 2º piso del Pabellón Argentina, se desalojó también  el Museo de Historia de Medicina creado en 1969. Poseía un  inestimable patrimonio: instrumental; aparatología; medallística y numismática; Archivo y  Biblioteca con obras de los Siglos XVII al XX. El cierre se produjo a partir de Julio de 2010 y su acervo distribuido en varios lugares, con falta de planificación, logística y coordinación, tan propios de nuestro tiempo.

La Historia de la Medicina es una ciencia social, cultural, informativa y formativa que otorga una sólida preparación humanística, jerarquizando el ejercicio profesional, de acuerdo a la afirmación aristotélica que “Las cosas se entienden mejor cuando se han logrado ver con alguna claridad como se formaron”. Sin embargo la Historia de la Medicina de Córdoba, ha sido siempre una eterna incomprendida: Henry Weyembergh la consideró en el primer Plan de Estudios de 1878; el Museo Médico-Quirúrgico creado en 1913 fue cerrado y desalojado en 1918 y en la actualidad se  repite la historia en 2009 con el Museo Histórico Hospital Nacional de Clínicas y en 2010 con el Museo de Historia de la Medicina de Ciudad Universitaria. 

Se han realizado entre Abril 2009 y Julio 2010, dos “Museocidios”, un evidente “apagón cultural”. Considero por lo tanto que se han herido las memorias de los Maestros que ofrendaron generosamente sus vidas y obras en beneficio del engrandecimiento de la Facultad de Ciencias Médicas.


Prof. Consulto Dra. Norma Acerbi Cremades

BRONCEMIA

La palabra BRONCEMIA,  tuvo origen  en dos publicaciones del Prof. Narciso Hernández, bajo el pseudónimo de Casio  Xiso y bajo  el título de: “Nueva Tesaurismosis: la Broncemia”. 
El trabajo se publicó  en: Acta Médica- Hospital Córdoba N° 1-2 -1968 y en la Revista de Divulgación Científica y Cultural de Córdoba, “El Médico Generalista”  Vol. 6-N° 2- Pag.19-23-Marzo 1997.

Me tocó escuchar, en el año 2013, en un importante Instituto Médico de la ciudad de Córdoba, a un relator que  hablando sobre La Broncemia, omitió la  autoría del Prof. Hernández, quedando  desdibujada  con premeditación, entre la dicción galana del disertante,  conformando  a un público numeroso. El  auditorio, en su mayoría  de neófitos  en temas médicos,  salió  convencido  de  que la Broncemia, era una   “verdadera” patología químico-metabólica, capaz de  afectar  al ser humano.
La disertación  fue llevada después  por el mismo  relator,  a las Redes Sociales. Siguió  los pasos de las publicaciones del Prof. Hernández, referidas a: signos físicos y psíquicos; formas clínicas; orientación terapéutica; profilaxis, pero sin aclarar nunca el origen de la información
Decía el Prof. Hernández al respecto: “La Broncemia  es la anómala presencia y acúmulo progresivo de bronce en sangre y tejidos. Se produce  éste a  nivel de las células intersticiales de Leydig, las que en completa neofunción paraalquilante alean cobre y estaño, circulantes en exceso por falla metabólica. Por el tamaño que alcanzan las partículas de bronce y el aumento de volumen que provocan en ciertos parénquimas, se denomina  a esta perturbación del intercambio: brocemegabolismo. La precipitación del bronce es secundaria a las dos sales en que circula: el bronzuro de estolidina y el ciclo-bronceato de perhidroestultina (más histiófila). Estos solutos, macromoleculares y muy pesados, infiltran la economía siguiendo la Ley de la Gravedad. Dada la habitual  bipedestación humana (herencia de los grandes simios caminadores, según lo revelará su propio ídolo el Specus Baconiano a Darwin), lo hacen depositándose de abajo hacia arriba, ex pedibus ad caput”.
Se refiere luego Hernández, a las Formas Clínicas y dice: “El proceso cursa con dos grandes etapas clínicas de absoluta significación pronóstica. La primera, difícilmente reversible, la IMPORTANTITIS. La otra irremediable, la INMORTALITIS. La seguridad diferencial se alcanza con el dosaje de bronce en sangre, que cuando pasa de las 10.000 U.P (Unidades Pillado), es Inmortalitis. En este caso, la punción lumbar, al verificar que ya está vencida la barrera meníngea, la confirma. En los predispuestos, suelen producirse, a raíz de cualquier éxito, aún efímero, picos de Broncemia que, si caen rápido, pueden no ser peligrosos, a condición de que sean poco frecuentes. Michel de  B. que también integra nuestro equipo de investigación, descubrió el signo más precoz: la “seriedad sostenida”. Alguien detectó la forma más peligrosa: los Criptobroncémicos, que recuerdan a los falsos modestos de San Agustín, el númida”.    
“Michel de B. observó el alto grado de contagiosidad, por lo cual sugiere aislamiento y terapia intensiva en Importanticomios. Por otra parte, Jorge C. verificó que, en la Inmortalitis, la higiene cutánea se obtiene mejor que con agua y jabón, con Brasso”( un restaurador del brillo de los metales).
“La Profiláxis dependerá de estar atentos a la aparición del primer síntoma, que,  como hemos dicho es la  pérdida de la capacidad de sonreír”.
El texto es una brillante descripción con humor y sátira del padecimiento habitual de muchos personajes del ambiente académico, político, social y cultural, de todas las épocas. Sin duda que la soberbia humana conlleva  a la Broncemia,  en muchas figuras del hoy y siempre.
Los Relatores y los que escriben o publican, deben consultar primero   la Bibliografía existente sobre el tema a tratar. El respeto  y el seguimiento con rigor científico y responsabilidad, junto al homenaje del recuerdo de los que nos han precedido, será el mejor galardón para ellos. De lo contrario, sin lugar a dudas, pensaremos que padecen también  de  un brote de Broncemia, en alguna de sus formas clínicas: Importantitis y/ o Inmortalitis.
 Narciso Hernández,  nació en Capital Federal el 31 de Enero de 1913. Estudió en la Facultad de Ciencias Médicas  de Córdoba y egresó con el título de Médico Cirujano, el 17 de Abril de 1936. Doctor en Medicina y Cirugía, por su trabajo de Tesis, titulado: “Raquianestesia a la Percaína con cardiazol-efedrina como corrector”, el 4 de Noviembre de 1938. Coronó su carrera académica como Profesor Titular por Concurso de la 1° Cátedra de Clínica Quirúrgica, desde el 31 de Diciembre de 1968 al 31 de Diciembre de 1983. Fue Decano de la Facultad de Ciencias Médicas de Córdoba, desde Septiembre de 1969 a Mayo de 1971.
Recibió en vida y como cirujano, los más altos galardones, entre ellos el Premio Academia Argentina de Cirugía, en 1950, por su trabajo “Hepato-colédoco-kinesia a la luz de la Colangiografía durante la operación”. 
Premio Laborit de la Academia Francesa de Cirugía, en 1951, por su trabajo “Fonction musculaire de l, Hepatocoledoque, selon la colangiographie per-operatoire”.
 Premio Laborit de la Academia Francesa de Cirugía en 1965, por el trabajo en colaboración con el Dr. Jorge Lavisse, titulado: “Voies biliares extra hepatiques, phisiopatologie”. Título en español: “Biliodinamia”.
Premio Laborit de la Academia Francesa de Cirugía, 1967 por su trabajo: “Indicaciones y técnica de la Papilotomía por vía inframesocolónica”.  
Exponente brillante de la escuela clásica-humanística, dominaba  los idiomas: Inglés, Francés, Italiano y Portugués, además de sólidos conocimientos de Latín y Griego. Profesor de Filosofía y de Lógica, en el Colegio Nacional de Villa María, desde Mayo de 1943 a Septiembre de 1952.
Fue un eximio violinista, destacándose como solista o primer violín en música de Cámara, participando como integrante  de  Tríos o Cuartetos. 
 Pero, además de todo eso, se brindó totalmente a sus enfermos  en el Hospital  Nacional de Clínicas; a sus discípulos y a sus alumnos que lo amaban y admiraban por sus clases magistrales, plenas de información científica y cultura general, matizadas con dichos oportunos, llenos de colorido y profundidad.
El Prof. Narciso Hernández, falleció en Córdoba en 1994, con el reconocimiento de cariño y admiración de sus pares, familiares y amigos.

Pro. Consulto Dra. Norma Acerbi Cremades

ERRORES QUE NO PUEDEN QUEDAR EN LA HISTORIA

ABSTRACT
MISTAKES THAT CANNOT BE LEFT IN THE HISTORY

The literary composition entitled “A hundred years, thousands of challenges”, that I have read during my holidays, produced in me an abundance of memories, ideas, feelings that I have had to calm making up deep feelings, so as to make the alluvion pass, in order to perceive its accidents and to be able to express them while writing.
If we consider the work as a “historical” one, we believe et is necessary to express them as a “historical” work, because it is necessary to make up some concepts clearly conserving true facts as perdurable examples.
I affirm some mistakes I have found in the book. I insist that the history cannot be deceitful, uncertain or false.
KEY WORDS: History-Testimony-Museum-Hospital- Mistake

RESUMEN

La composición literaria titulada “Cien Años Mil Desafíos”, leída durante las vacaciones me produjo un aflujo copioso de recuerdos, ideas, sentimientos que he necesitado ordenar,  para percibir sus accidentes y poder expresarlo  por escrito.
Si catalogamos la obra como “histórica”, creemos necesario hacer algunas aclaraciones  y atenernos a la verdad, para ofrecer  ejemplos perdurables. Se demuestran los errores cometidos en el libro y sostenemos que la Historia, herencia para   las generaciones futuras, no puede ser incierta, engañosa o falsa, como ha sido demostrado  por muchos autores, en diferentes épocas.
PALABRAS CLAVES
Historia- Testimonio- Museo- Hospital- Error
                                                                                            
INTRODUCCIÓN

El libro “Cien Años Mil Desafíos”, editado por Talleres Gráficos Graziani Impresos, Córdoba, Diciembre 2013, es  una obra más de la rica producción bibliográfica cordobesa, sin pretensión, claro está de ser mejor ni peor que cualquiera de ellas.
El compilador, reunió conferencias, discursos, partes o materiales de libros, algunos  no especificados al pie de página, todo formando el cuerpo de la obra. Escrita en  prosa,  combina  los géneros: narrativo, descriptivo, expositivo y epistolar.
El fin de la obra fue desarrollar un tema: el “Centenario del Hospital Nacional de Clínicas”, motivo por el cual, catalogamos la prosa narrativa de preferencia, en  especie: Histórica.
Una frase muy elocuente, en alguna parte del libro y refiriéndose a la Universidad Nacional de Córdoba, dice: “Esta Universidad popular, tiene Historia y futuro”. Verdaderamente que su profundidad, alentó nuestra investigación y observaciones.

DESARROLLO

Fue Heródoto de Halicarnaso (480-430 a. C), quien se propuso averiguar los hechos pasados, de acuerdo con testimonios dignos de fe, estableciendo la Ciencia Histórica y planteando el problema del método respectivo. La observación directa, los testimonios y la tradición, fueron los recursos informativos de la Historiografía antigua.
Durante el transcurso del  tiempo, se perfeccionaron los conocimientos y los métodos. Recién en el Siglo XIX, se logró el desarrollo del concepto genético de la historia, por los grandes y definitivos avances en la metodología. Los instrumentos y métodos científicos repercutieron en el campo histórico, logrando un cuerpo de principios y normas que conducían con certeza por el camino de la erudición. Se organizaron mejor las bibliotecas, los archivos y se editaron colecciones de fuentes relativas al pasado.
Todo aquello se perfeccionó durante el Siglo XX, de tal modo que nos encontramos en el Siglo XXI, donde se han rebasado los límites estrictos de la investigación.” El movimiento erudito, dice Cassani-Pérez Amuchástegui (2) conduce la historia a un alto grado de precisión científica, con un método aplicado no solo a la reconstrucción del pasado, sino a una buena parte de las Ciencias culturales”.
Sin embargo, como pretendo analizar en el presente trabajo referido al libro “Cien Años Mil Desafíos”, aún existen escritores-relatores que, posiblemente sin someterse con disciplina  al rigor histórico,  sino tan solo al fervor de su espíritu y su mente, cometen errores  en la expresión de sus ideas, seguramente involuntarios.

LA FACULTAD DE CIENCIAS MÉDICAS NO ES LA MÁS ANTIGUA DEL PAIS NI DE SUDAMÉRICA.

Capítulo III. El Hospital Nacional de Clínicas, comienza diciendo el relator: “El pasado mes de Octubre de 2012, celebramos el 135  aniversario de su fundación (refiriéndose a la Facultad de Ciencias Médicas de Córdoba), destacando que es la más antigua del país y podemos decir también, la más antigua de Sudamérica…”
Creo oportuno recordar aquí, el nacimiento de las primeras  Universidades de América Latina. La más antigua, la de Santo Domingo, fue creada por la Orden Dominica en 1538, autorizada por Bula Papal. Le siguieron la de Lima y la de México, creadas por Ordenanzas reales en 1551. La primera recibió en 1574 el título de Real y Pontificia  Universidad de San Marcos.
El Colegio Máximo de la Compañía de Jesús, creado en 1613, fue la raíz gestora de la Universidad Nacional de Córdoba.
Con respecto a  la Historia de la Medicina del país, se inició en 1780 con el Real Tribunal del Protomedicato. Luego,  la Asamblea Constituyente de 1813 creó el Instituto Médico Militar, hasta el 9 de Agosto de 1821, fecha memorable para la República Argentina por la creación de la Universidad de  Buenos Aires, por el Gral. Martín Rodríguez y el Dr. Bernardino Rivadavia. Y es así como en la naciente Universidad, se fundió el Instituto Médico Militar con todo su cuerpo docente, prosperando  entonces la enseñanza de la Ciencia Médica, que había precedido en dos décadas al advenimiento de la Universidad.
La Facultad de Ciencias Médicas de Córdoba, se integró al cuerpo de la Universidad, por la Ley N° 874 del Poder Ejecutivo Nacional, el 10 de Octubre de 1877, iniciando la enseñanza en Marzo de 1878. Fue su primer Decano, el Prof. Dr. Hendrik Weyembergh.

EL HOSPITAL SAN ROQUE NO FUE UN TUGURIO.

Un subtítulo dice: Hacinamiento y Tugurización*(no existe esta palabra, en el Diccionario de la Real Academia Española (7).  El relator expresa:
“Las salas del viejo Hospital San Roque, presentaban nichos en sus muros perimetrales, donde eran parcialmente introducidos los enfermos para disminuir la propagación de sus males, con lo que se dificultaba ostensiblemente el contacto de los pacientes con los Maestros y estudiantes”.
Imagen n°1 (Clic en la imagen para ver en grande)
Supongo que el relator se ha referido a la “Sala de los Nichos” y en honor a la verdad, haré uso de la descripción que hizo el Prof. Dr. Juan Martín Allende (1), en su Conferencia del 15 de Junio de 1976, en la Biblioteca de la Academia Nacional de Medicina, donde dice:
“El Servicio de Cirugía se instaló en la Sala San Roque o Sala Vieja o Sala de los Nichos, como la bautizó el Académico Prof. Dr. José Penna, al visitarla en 1910. Por ese Servicio de Cirugía instalado en dicha Sala pasaron como Maestros y alumnos, todos los cirujanos que alcanzaron notorio prestigio.                                                                                                                        
En 1826, se terminó la construcción de la Sala San Roque, ubicada en el centro del establecimiento, orientada de Este a Oeste y próxima a la Iglesia. Tenía 35 metros de largo por 7 metros de ancho; en los muros laterales aparecía  una serie de arcos de 3,50 metros de alto y 1,50 metros de ancho, formando una especie de celda y en cada una de ellas, al lado de la celda vecina, un pequeño reducto se ahuecaba en la pared, el que  tenía 1 metro de altura por 0,75 metros de profundidad, obedeciendo a la privacidad de los enfermos y aún de los sanos. Las celdas estaban bien ventiladas por un tubo que salía oblicuamente a través del muro por la parte superior. Los reductos anexos se comunicaban con el exterior por una pequeña ventana por donde se retiraban las bacinillas”.
“Para la iluminación nocturna de la Sala, a cada lado de los nichos o celdas, se contaba con pequeñas excavaciones ubicadas en forma alternada y allí se colocaba la iluminación por vela o lámpara de aceite, efectuándose el escape de los gases, por un tubo que arrancaba de la parte superior hacia el exterior. Esta construcción fue proyectada por Don Felipe Gómez, quién también construyó la bóveda de la Iglesia de Santa Catalina. Dirigida por los Padres Bethlemitas, bajo el control de los médicos Doctores  Pablo Paster y José Rodríguez. Al decir del gran higienista, Profesor  Dr. José  Penna, la Sala San Roque o de los Nichos, era única en su género”.
“En 1916, con motivo de la reconstrucción del Hospital, la piqueta demoledora la destruyó, perdiéndose así, una joya de la arquitectura sanitaria de la época”. (Imágenes N° 1 y N°2 de la Sala de los Nichos).
Imagen N°2 (Clic en la imagen para ver en grande)

EL PROYECTO DEL HOSPITAL NACIONAL DE CLÍNICAS NO FUE DEL ARQ. TAMBURINI, FUE DEL ING. RAFAEL ARANDA.

El relator continúa refiriéndose al “Proyecto de Tamburini”y volvemos a leer en el Capítulo IV  “Tamburini: el Arquitecto del Hospital de Clínicas”, sin especificar en este caso, al autor responsable de este  capítulo.                                                                                                                       
Para aclarar el error difundido, haré uso de lo escrito por el Dr. Federico Garzón Maceda (3), Miembro del HCD y contemporáneo – asistente a toda la historia  del Hospital Nacional de Clínicas.
Garzón Maceda   dice:
“En Noviembre de 1883, el Gobierno Nacional designó una Comisión presidida por el Dr. Miguel Juárez Celman y de la cual formaba parte el Decano de la Facultad de Ciencias Médicas, Dr. Luis Rossi.  Debía encargarse de la dirección y ejecución de los trabajos preparatorios para la construcción que se debía llevar a cabo con sujeción al plano y presupuestos formulados por el Ing. Rafael Aranda”. 
“El Decano, envió al Dr. Juárez Celman, el 14 de febrero de 1884, la siguiente nota que traduce el interés y celo del Dr. Rossi y la magnitud del plano escogido como modelo”
“Sor: La Facultad de Ciencias Médicas, contando con el eficaz apoyo del Superior Gobierno, pensó, como Ud. sabe, en la fundación de un Hospital de Clínicas modelo, que complementando los elementos indispensables, viniese a garantizarnos el cumplido acierto en el desempeño de la misión que se ha confiado a aquél Instituto”.
“Aceptada la idea por el Excmo. Gobierno Nacional, votados por el Congreso los primeros fondos con que debían iniciarse los trabajos, la Facultad encargó al Ing. Rafael Aranda la confección de los planos y presupuestos relativos, pidiéndole tuviese por base de su estudio el espléndido edificio del Hospital de Lugo en Italia, uno de los más notables de Europa”. El Ing. Aranda, teniendo en cuenta las condiciones económicas del tesoro de la Nación y las circunstancias en que se halla colocado el Instituto que presido, le acaba de presentar los planos de las distintas secciones del Hospital en cuestión, con los presupuestos y referencias que, ya aprobados por la Facultad, pongo en manos de Usted a objeto de los fines de esa Comisión. Si esta obra se realizase, como es de presumir, no temo avanzar la opinión de que será ella, la primera en su género que exista en América; pues si bien es verdad que se ha modificado en algo el modelo de Lugo, por las circunstancias antes indicadas, también lo es que el proyecto del Ing. Aranda, científica y artísticamente preparado, permite el ensanche periódico del edificio, siguiendo la línea de su tipo original y que, aunque así como lo presenta el Ing. Aranda, será un monumento que honrará siempre el recuerdo del Gobierno que lo levante”.
(Clic en la imagen para ver en grande)

“Como Usted verá, se han consultado en el proyecto las reglas de la más estricta higiene y todas las clínicas serán perfectamente atendidas en las ventiladas y espaciosas enfermerías del nuevo edificio que podrán  contener con holgura, hasta 200 enfermos. Excuso entrar en otros detalles, por el motivo de que ellos serán conocidos por las referencias que acompaño”.
“Sor: todo se halla preparado para comenzar el trabajo y la demora en este supuesto sería inexcusable: por esta circunstancia pido a Usted que interponga sus buenos oficios a fin del que el Superior Gobierno apruebe los planos y presupuesto que se envían y ordene la pronta ejecución de la obra, pues que, lo repito, para la construcción pensada se han tomado en cuenta los modelos de los principales hospitales de Europa y no se ha descuidado en el proyecto una sola regla siquiera, de las que la ciencia, especialmente la higiene y el arte, prescriben en este caso”(3).
Sin duda que la claridad de esta carta, certifica fehacientemente que  el proyecto de la obra, perteneció al Ing. Rafael Aranda y fue  enviado a Buenos Aires  en 1884, para obtener la oficial autorización. Por otra parte, la elección del Hospital de Lugo en Italia  como modelo, perteneció al Decano, Dr. Luis Rossi, natural de Parma;  graduado de Médico en la Universidad de Nápoles y asistente al Hospital de Lugo durante su vida profesional, antes de trasladarse a la Argentina.
La confusión respecto a la autoría del proyecto del Hospital Nacional de Clínicas, nació  porque llevaba la firma del Arquitecto Francisco Tamburini, cuestión lógica y necesaria para la aprobación de una obra con fondos del Superior Gobierno, siendo   que Tamburini en 1884, se desempeñaba en el cargo  de  Director General del Departamento de Arquitectura de la Nación.
(Imagen N° 3, plano original del Ing. Aranda-Garzón Maceda (3)   
Es curioso que siendo los libros del Dr. Garzón Maceda, tan precisos en las descripciones de su época, se ha  generado en Córdoba, desde hace ya varios años,  diatribas  entre algunos   profesionales de la arquitectura.

                                                                                           
AMPLIACIONES HISTÓRICAS

En el Capítulo X, pagina 49, dice: “En el ingreso al Hospital Nacional de Clínicas, está  ubicado el Museo en Ciencias de la Salud, inaugurado el 24 de Mayo de 2011”.
El Dr. Bernardo A. Houssay (5) hablando del origen y evolución de la Medicina, dice: “Somos hijos de nuestros padres; el presente nace y deriva del pasado; todos los progresos se eslabonan en una continuidad ininterrumpida, solo parcialmente oscurecida a ratos por estériles periodos de quietismo o aparente discontinuidad. Imitando el decir de Foster, lo que sabemos y pensamos no es una nueva fuente que surge de la roca de lo desconocido al choque de la varita mágica de nuestro intelecto: es una corriente que sigue en nosotros y al través nuestro alimentada por los pequeños manantiales de un pasado remoto”.
El Museo de Ciencias de la Salud, en el mejor de los casos, podríamos decir que es substituto  y  el heredero directo del acervo  del Museo Histórico Hospital Nacional de Clínicas, creado por Resolución del HCD  N° 1541 el 21 de Diciembre de 1995, con el propósito de custodiar los testimonios científico-culturales de la Facultad de Ciencias Médicas.                                                                                                                       
El Lema del Museo Histórico Hospital Nacional de Clínicas, que orientó sus objetivos y progreso,  desde su creación decía:
 “Seré escudo para detener el viento que quiera borrar las huellas de los hombres que forjaron con su accionar la Historia de la Facultad de Ciencias Médicas”.
 Y tengo el orgullo de afirmar que durante los  catorce honrosos  años de existencia del Museo, sus trabajos de investigación y en defensa del Patrimonio,  fueron  reconocidos  en medios nacionales y  extranjeros.
Algo similar ocurre en la página 51, Jardín Maternal Huellitas, donde  dice:
“Hace alrededor de 18 años se creaba este lugar, con el fin de generar un espacio para los hijos del personal del hospital”.
La guardería de niños, fue una inspiración de las Religiosas Vicentinas, para beneficio de los empleados y se creó en 1974, siendo Director del Hospital el Dr. José Llorens. La autorización para convertir la Guardería en Jardín Materno Infantil, fue aprobada el 3 de Junio de 1995 por Resolución  del HCD N° 282/95, siendo Director el Dr. Raúl Breglia.
                                                                                                                                     
CONCLUSIONES

La experiencia en el estudio y la enseñanza, durante muchos años, de la Historia de la Medicina, me ha permitido realizar las observaciones expresadas en el trabajo.
La Historia es el retrato de los hechos del pasado, tal cual acontecieron y no la libre interpretación de los autores, según la época  o las circunstancias. La fidelidad en la transcripción de la Historia, debe ser la Expresión verdadera del  profesionalismo del Relator y no el producto de una supuesta “varita mágica”, sin pasado ni patrimonio.
Venimos acostumbrándonos a publicaciones que no relatan  con fidelidad la sucesión de  las cosas y los autores escriben una historia no desde el punto de vista de lo que “había ocurrido”, sino desde el punto de vista de “lo que tenía que haber ocurrido”, según lo que  ellos interpretan.
Me asusta la perspectiva que pareciera querer controlar no solo el futuro, sino también el pasado. Toda mentira me parece aterradora, sobre todo si pasa luego a la Historia, cuando hayan muerto los que conocían la verdad. Permitidme la confidencia de mi angustia vital frente a las mentiras, a los errores y a la ingratitud.
Creo que las ideas de veracidad objetiva están desapareciendo en el mundo, como lo expresó magistralmente  y sin perder actualidad, el escritor inglés George Orwell   (6), diciendo:
“En tiempos de engaño universal, decir la verdad se convierte en un acto revolucionario”.

BIBLIOGRAFIA

1-Allende, J. M.-La Cirugía de Córdoba hasta Ernesto Romagosa. Conferencia en la Biblioteca de la Academia Nacional de Medicina, 15 de Junio de 1976.
Boletín Academia Nacional de Medicina, Vol.54:141-159. 1976
                                                                                                              
2-Cassani, J. L-Pérez Amuchástegui, A. J. Del Epos a la Historia   Científica. Una visión de la Historiografía a través del Método.                                                    
Editorial Nova, Buenos Aires 1968.
                                                                                                      
3-Garzón Maceda, F-Historia de la Medicina de Córdoba, Tomo II
Talleres Gráficos Rodríguez Giles, Buenos Aires  1917

4-Garzón Maceda, F- Historia de la Facultad de Ciencias Médicas
Imprenta de la Universidad Nacional de Córdoba  1927

5-Houssay, B. A- Problemas y Orientaciones de la Medicina Moderna. Conferencia dada en el Ateneo del Centro de Estudiantes de Medicina de Buenos Aires, 19 de Octubre de 1927. Publicada en La Formación del Espíritu Médico.
Talleres Gráficos Ferrari Hnos. páginas 57-102, 1928.

6-Orwell, G- Rebelión en la Granja,  Secker & Warburg, Edit. Londres                                                      -17 Agosto de 1945 y Re-edición 1984

7-www. rae. es/recursos/diccionarios/drae

Prof. Consulto Dra. Norma Acerbi Cremades. UNC